Pronunciamiento
Asociación Librepensamiento Honduras
Al pueblo hondureño en general:
Nosotros, los miembros de la Asociación Librepensamiento Honduras, creemos que hoy somos testigos de una nueva arremetida de los gobernantes actuales para, en lugar de resolver los verdaderos problemas de nuestro país, intentar someter al pueblo hondureño al oscurantismo, la ceguera de conciencia jurídica y la ausencia de cultura ciudadana.
En ese contexto, condenamos enfáticamente el intento de reforma del artículo 77 de la Constitución de la República, reforma que busca que los líderes religiosos aspiren, legalmente, a cargos de elección popular en nuestro país. Este proyecto de reforma presentado por Mauricio Oliva, presidente del Congreso Nacional con el apoyo, supuestamente incondicional de la Confraternidad Evangélica de Honduras convertiría a Honduras en un Estado confesional, por lo tanto, representa un retroceso en el proceso evolutivo de nuestra sociedad y un infame intento de destrucción del legado morazánico, convirtiéndose en una amenaza al carácter laico del sistema democrático.
La falta de oportunidades, la falta de empleo, la inseguridad, la corrupción, la impunidad y la injusticia social; son los factores que en verdad han generado altos índices de violencia, crisis de valores, frustración y ahora la migración masiva de nuestros compatriotas que huyen de nuestra nación para salvar sus vidas. Frente a esta degradación social, cualquier explicación mágica o supersticiosa queda fuera de lugar ante el análisis científico y sin sesgo de los datos y cifras económicas que todos conocemos.
Deseamos amanecer cada día en un país donde se respeten los derechos humanos, la constitución, las leyes y además no existan beneficios para clases privilegiadas como lo son las cúpulas de las iglesias agrupadas en la Confraternidad Evangélica y la Iglesia Católica, quienes negocian con el poder con el objetivo de obtener exoneraciones de impuestos entre otros privilegios, incrementando el déficit fiscal y apropiándose de los recursos que le pertenecen al pueblo.
Por todo lo anterior:
Pedimos desde este espacio de pensamiento y reflexión: un alto a la injusticia.
Exigimos a este gobierno usurpador, agresor y violador de los derechos y garantías individuales de los hondureños, que DESISTA en su intento de utilizar la fe de las personas como un mecanismo de control de masas para afianzarse en un poder que ostenta ilegalmente.
Exhortamos a toda la ciudadanía a ser solidarios con nuestros planteamientos y solicitamos un cambio de actitud de cada uno alentando a la población para que comencemos a exigir nuestros derechos constitucionales. Al lograr nuestro objetivo, debemos unir esfuerzos por invertir en la educación. Un pueblo educado no permitirá de nuevo a este tipo de gobernantes.
Advertimos que interpondremos, como ya lo hicimos en otras ocasiones, los recursos judiciales del caso, esta vez en contra del Presidente del Congreso Nacional y el presidente de la Confraternidad Evangélica de Honduras y no cesaremos en nuestra lucha contra ese tipo de acciones aberrantes y fascistas.
A la ciudadanía en general, nuevamente, la invitamos a unirnos para combatir la corrupción, la impunidad, la injusticia social y la desigualdad; involucrándonos en cada acción de protesta contra este régimen para despertar la conciencia ciudadana y recuperar la dignidad de nuestra nación.
Merecemos un país con un sistema judicial confiable, una república donde predomine la libertad de pensamiento, la libertad de culto y se respete el carácter laico de la educación.

Tegucigalpa, M.D.C., 21 de noviembre de 2018